REFLEXIONES
El solo hecho de levantarnos a diario es visto como algo pesado, el enfrentar un mundo caótico lleno de noticias terribles y pronósticos aun mas oscuros es una carga abrumadora a primera vista, si, a primera vista pues nosotros contribuimos a la generación constante de este clima mundial, y lo hacemos con la desesperanza. Una gran parte de nuestra humanidad (nombre algo irónico si lo analizamos en detalle) esta sumida en una rutina diaria que consiste en buscar sustento mediante el trabajo y luego llevarlo a casa para preservar la especie, el sentido altruista de la vida no concuerda con los estándares materialistas de nuestra actual sociedad; no importa el país en que estemos, lo superficial tomo la base de nuestra pirámide cultural, convirtiéndola en una torre de babel que mas temprano que tarde se derrumbara.Pero como en ingeniería civil, aun una torre que esta al borde del colapso puede ser salvada si se estudia el problema y los profesionales se enfocan en la solución mas que en el problema en si, los profesionales de este planeta somos todos, la solución no son guerras ni invasiones, ni religiones que mas que unirnos nos separan, si tomamos el valioso legado de las civilizaciones antiguas podremos dilucidar muchas verdades que hoy han sido dejadas a un lado.El vivir no es solo esta telaraña de responsabilidades o conflictos, el vivir es poder aun maravillarse ante el rocío que cae tenue sobre las plantas al alba, reconocer la vitalidad e inocencia en la mirada de un niño y en su simple forma de resolver los problemas, a medida que crecemos nos hacemos mas complejos, tejemos una telaraña que a la postre será nuestra propia prisión en vida. Pero de la misma forma que le dimos vida podemos destruirla y hacer nuestro de nuevo todo, absolutamente todo, el conocimiento, la cultura ancestral, el valor de la vida!, el amor de nuestros padres, el perfecto diseño de una flor, y la diferencia que podemos hacer cada uno de nosotros, solo con abrir los ojos, y no precisamente los del cuerpo físico, habremos dado un gran paso, al escuchar las voces de nuestro origen y nuestra alma lograremos ver el mundo no solo como el frió lugar que cada día nos aplasta, sino como el lugar adonde venimos a aprender de nuestros errores y el caluroso hogar que otras generaciones merecen que hagamos mejor.
ANDREA OLMOS
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