
Un día lluvioso como cualquiera, luego de una noche pesada llena de reflexiones ante mi mundo en general, aún me inquietan las memorias donde alguna vez fui felíz, pero no igual que antes, ya no pensaba en alguien en especial, solo sentía cada momento y observaba como he evolucionado, mis defectos y virtudes, momentos buenos, malos especiales y simples, tratando de entender mis frustración, la inconformidad hacia mi persona y me di cuenta que solo son fragmentos de mi enseñanza que no deben perturbarme, dándole importancia a lo que tengo, a los que me rodean, y estoy orgullosa de todo, creo que el tiempo se ha encargado de sanar las heridas y estoy preparada a un nuevo comienzo, he desplazado todas las inquietudes abriendo un espacio en mi corazón acompañado de un aura de paz interior que se siente bien, espero que no sea pasajero y que mis metas me lleven a ser una mejor persona.
He vuelto a sonreír dejándo atrás la depresión y el miedo. Solo atesoro los buenos momentos y me refugio en el aroma mas sublime de la tranquilidad.
DULCIMAR NAVARRO
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